Hikiko (subtítulos en español)

Hola Este Es Un Cortometraje Japones De Terror Aver Si Se Atreven Averlo En La Noche Y Por Ser Japones Ya Saben Que Se Cagaran De Miedo :3 Disfrutenla :3 Me Cuentan Como Estubo

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TRÁGICA HISTORIA DE MORI HIKIKO (Leyenda)

Mori Hikiko era una joven-cita de alguna parte de Japón cuyos padres la hacían víctima de maltrato infantil,razón por la que concurría a las clases con señales de golpes en su rostro y cuerpo.
Sus compañeros, lejos de solidarizarse con ella,la despreciaban y la hacían objeto de sus burlas.Sus maestros,en lugar de ocuparse de ese grave problema,fingían no notar nada extraño.Llama la atención,que en una sociedad con estándares de cumplimiento y corrección sociales cómo el Japón haya sucedido un hecho de tamaña gravedad,pero según la leyenda,ha sido así.
Mori Hikiko deambulaba entre la escuela y su hogar sin hablar con nadie,sin que nadie se aviniera a hacer amistad con ella,y ante la indiferencia o crueldad de sus padres,quienes descargaban en ella sus frustraciones cotidianas.Si no estaban enfadados con ella,simplemente la ignoraban.
La desgracia comenzó a desatarse una tarde en que encontró un pequeño gato vagabundo en los alrededores de la escuela. Lo adoptó cómo mascota y se sintió muy feliz,luego de tantos y tan largos años de soledad,de tener por fin un compañero.Cómo sabía que sus padres se negarían a dejar entrar un animal en la casa,consiguió una caja para que hiciera las veces de hogar de su mascota y le procuró alimento diariamente.
Para que sus maullidos no alarmaran a sus padres o a sus vecinos,escondió la caja en un lugar apartado,en cercanías de la escuela.Por un tiempo,Mori estuvo contenta con su suerte.
Eso se notaba en su forma de vestir y en su talante,durante las clases.Casi nadie le prestaba atención,por lo que pocos notaron el cambio.
Sin embargo,hubo dos compañeros de clase que se preguntaron que era lo que le sucedía a esa joven,habitualmente tan tímida y retraída que soportaba en silencio las burlas de sus compañeros.Decidieron seguirla una tarde al finalizar las clases.
Cuando,una vez más,Mori se reencontró con su gatito para llevarle alimento y ponerse a jugar,los malvados muchachos planearon de nuevo propinarle un disgusto. Al día siguiente,llevaba su alegría al encuentro con su mascota,cuando advirtió que el gato no estaba en la caja, ni se lo veía u oía por los alrededores. Mori se desesperó. Buscó afanosa mente por todas partes,pero sólo halló una nota que decía que si quería volver a ver a su gatito,debía ir inmediatamente al aparcamiento en dónde los maestros y profesores estacionaban sus automóviles. Mori acudió corriendo. Al llegar, vio a sus dos compañeros escondidos junto al automóvil del maestro de la clase a la que concurrían.En sus manos tenían al gato. Mori rogó que se lo devolvieran,pero por toda respuesta,y sonriendo malignamente,los muchachos ataron al gato a la parte de atrás del automóvil del profesor justo en el momento en el que éste se disponía a subir al vehículo,sin advertir lo que estaba pasando frente a sus narices. Arrancó su automóvil,pero antes de que pudiera ponerlo en marcha,Mori se había aferrado a la cuerda que ataba a su gato.
Fué arrastrada durante varias cuadras antes de que alguien notara que el maestro llevaba una niña colgando de su automóvil. Cuando se detuvo y varios transeúntes se dispusieron a ayudarla,ya era tarde.
El animalito había sobrevivido,pero Mori,en su esfuerzo por salvarlo,había golpeado demasiadas veces contra el pavimento.Estaba muerta. Transcurrieron varios meses.
Un día los dos muchachos que habían atado al gato de Hikiko al automóvil del profesor,y que nunca habían confesado su culpa,faltaron a la clase. Cuando la escuela se comunicó con sus padres,éstos dijeron que habían salido temprano hacia el establecimiento.
Se organizó una búsqueda. Fueron encontrados muertos en el estacionamiento de la escuela,donde habían atado al gato de Mori al automóvil del profesor. Habían sufrido tal golpista que los cadáveres sólo eran reconocibles por el uniforme de la escuela. Ese mismo día,las autoridades hallaron los cuerpos de los padres de Mori en su casa.
Estaban muertos a golpes. Convertida en un muerto viviente,alimentado por la sed de venganza del espíritu de la mujer vengadora,Mori Hikiko protege en el Japón a los niños que son maltratados por sus compañeros o sus familiares,y a los niños que tienen por mascota un gato.
Hay quiénes afirman haberla visto,caminando lentamente,con las señales de golpes y maltratos,y de haber sido arrastrada por un vehículo,por las noches del Japón,VIGILANDO QUE LOS MATONES RECIBAN SU CASTIGO.

¿¿Mi amigo un Demonio??

Estábamos jugando a la Guija con Daniela y Rigoberto, eran las 12:48 y ya habíamos terminado la sesión. Fueron largos 48 minutos de escalofrío y curiosidad, nada interesante, nada. En absoluto, no pasó nada. Ahora me doy cuenta que la Guija siempre fue una farsa.

Martes 9 de diciembre del 2006 :

Rigoberto es un terco, me ha insistido a que juguemos a la Guija otra vez. Le pregunté a Daniela y me dijo que le daba lo mismo, a si que en la noche nos juntaríamos otra vez.

12:00 Pm en la noche:

Mis padres habían salido, mi casa estaba oscura, sólo unas cuantas velas nos daban luz. La noche era perfecta para la sesión de Guija. Empezamos a hacer los rituales habituales cuando empezó a pasar el tiempo. Abrimos la puerta del más allá y Rigoberto se puso raro. Que le pasa?, le pregunté a Daniela. Rigoberto se paró y dijo que iba a vomitar al baño, pues estaba mareado. Empezamos a sentir una voz del baño, parece que estaba hablando solo. Tuve que ir a verlo y cuando entré, lo vi hablando con el espejo.
Que te pasa?, pareces un loco.
Nada, estaba viéndome al espejo, parece que estoy pálido.
Y porque hablabas?
Yo no he hablado.
No había caso, me porfiaba que según él, no estaba hablando. Tuve que callar.

Miércoles 10 de diciembre del 2006 :

Hoy fue un día muy malo, Primero cuando estábamos en clase, Rigoberto empezó a portarse mal y la profesora le llamó la atención. Rigoberto la insultó y lo suspendieron. No sé que le pasa, está muy raro últimamente.

Jueves 11 de diciembre de 2006 :

He traído el diario al colegio, estoy espiando a Rigoberto, está portándose muy raro. Es recreo. Lo estoy siguiendo, por ahora solo va caminando por el pasillo. Hey, ha chocado con alguien, están discutiendo, parece que va a haber mocha. Después sigo escribiendo, diario, han tocado la campana.

Segundo recreo:

Se ha armado la mocha, los alumnos han formado un círculo y Rigoberto y el otro tipo van a pelear, esto esta bueno. Oh!, el tipo le ha dado un puñetazo a Rigoberto… Que mierda!, Rigoberto ha sacado una cuchilla, que?…

El 24 de Agosto, este diario fue encontrado botado por los alrededores del colegio que fue cerrado, estas páginas no alcanzan a contar el desenlace de esta historia, pero yo soy uno de los sobrevivientes de la tragedia. Me llamo Reymundo, y vi todo lo que pasó, a si que, He querido escribirlo aquí, pues quiero que el que esté leyendo esto, lo sepa, sepa lo que pasó ese día…
Rigoberto sostenía el cuchillo, y se lo clavó en el cuello al “tipo”, después fue matando a todos los del círculo y a los que corrían, los perseguía cuchillo en mano. Yo estaba debajo de la escalera, me había alcanzado a refugiar. Rigoberto también mató a su amigo, el dueño del diario, clavando le el cuchillo en la frente. Después llegaron las autoridades del colegio y asesino a todos los profesores. El colegio estaba lleno de sangre y cadáveres. Era un verdadero infierno, y ese demonio, ese chico, con el cuchillo en la mano y la polera del colegio llena de sangre. El director logró sostener del brazo al niño y le arrebató el cuchillo, pero este, corrió hacia los baños, se encerró en una cabina y se suicidó. Nadie sabe que le pasó a Rigoberto, porqué, ese cambio tan repentino. Pero después de yo haber leído tantas veces este diario, he llegado a la conclusión que la Guija le hizo mal o se le metió un demonio…

Alicia

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Era la única persona que quedaba en la sala de espera ese día, una pequeña de unos siete u ocho años de edad, con unos ojos obscuros inundados en lágrimas, encogida en una de las sillas del rincón. Al parecer su papá había sufrido un ataque de catalepsia mientras se encontraba en el trabajo; Me acerqué a ella para explicarle lo que le pasaba a su padre pero, justo cuando me aproximaba su madre salió de uno de los cuartos contiguos llorando histéricamente, mientras abrazaba a su hija. Esperé un poco hasta que se separaran por un momento y enseguida llamé a la madre en privado para tener una charla con ella, se acercó a mí mientras se secaba un poco las lágrimas, la pasé a mi oficina, el hospital me había pedido que hablara con ella. Comencé por preguntar acerca de su situación económica ya que la enfermedad de su esposo le impediría trabajar por el temor a que algún accidente le pudiera suceder. Sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, me explicó que ella no podría sostener a su familia debido a que nunca había terminado sus estudios y la única ocupación que ella tenía era la de ama de casa, me sentí peor que nunca ¿Cómo ciertas circunstancias de la vida dejan a las buenas personas en las peores condiciones? todo en un instante, en un segundo su vida se había vuelto demasiado complicada para que sus mentes pudieran resolver cualquier cosa, lo único que pude hacer fue sugerirle que consiguiera un trabajo y desearle la mejor suerte del mundo.
Tomando en cuenta los escritos en el diario de la pequeña de nombre Alicia, relato los sucesos acontecidos después …

Era un día lluvioso, su madre había salido en busca de trabajo para sostener a la familia, a ella le había quedado el trabajo de cuidar a su padre, contaba apenas con 8 años de edad, al principio la situación era muy fuerte para ella, a veces podría estar platicando con su padre e inesperadamente a éste le daría un episodio catatónico, la escena era grotesca para una niña de esa edad verlo tendido en el suelo, inmóvil, con los ojos abiertos y desorbitados sin saber si esta vez no era sólo un ataque y podría ser que en verdad había fallecido, pero a falta de otra opción tuvo que ser ella la que tomara el control y ayudara a su padre en todo lo que fuera necesario.
Pasaban los días y la señora regresaba siempre con gesto de frustración y angustia, no le otorgaban trabajo en ningún lugar, carecía de la preparación necesaria para desempeñarlos.
Uno de esos días encontró un trabajo que llamó su atención, tenían un anuncio de parte de la perrera municipal  “se solicita empleado para trabajar con los animales” pensó sería perfecto para ella ya que desde pequeña amaba trabajar con las criaturas y entusiasmada fue a solicitarlo de inmediato. Cuando llegó al lugar se encontró con el dueño quien le pidió sus datos, y al estar conforme con estos le ofreció el trabajo, ella aceptó de inmediato, ni siquiera le interesó preguntar de qué se trataba.
Su primer día de trabajo, caminaba rápidamente para no llegar tarde a la primera impresión, uno de los empleados la encaminó al cuarto donde ella trabajaría; era un escenario horrible, paredes sarrosas debido a la gran humedad, azulejo de baja calidad y enmohecido en el piso, en una de las esquinas un horno muy amplio seguido de una plancha de metal y del lado contrario una silla de madera junto a una pequeña mesilla con periódicos viejos y revistas pasadas de moda, estaba observando todo cuando de pronto un hombre corpulento entró al lugar, sostenía un costal negro en los brazos, se acercó a la plancha bruscamente y descargó el contenido; ¡era el cadáver de un cachorro!, estaba completamente ensangrentado, el olor fétido inundó el cuarto, el hombre de facciones fuertes y hasta cierto punto grotescas sonrió con esa boca a la que le faltaban varios dientes, mientras le dijo que le traía su primer trabajo, no faltó mucho para que ella averiguara cuál era, tendría que deshacerse de los cuerpos de las criaturas sacrificadas; Se acercó con miedo al animal, y al lado de la plancha vió un memorando para ella, explicaba con exactitud el procedimiento: guantes de látex en ambas manos para evitar tocar la sangre, primero tendría que rasurarlos para evitar que el olor al quemarlos fuera peor, luego cuidadosamente para que no saltaran brazas abriría la oxidada portezuela del horno e introduciría el cadáver, cerraría y esperaría el siguiente cuerpo… Un horrible trabajo en verdad, sobre todo para ella que amaba a los animales, pero era necesario para sacar adelante a su familia.

Pasaron aproximadamente 3 años y medio desde que inicio la enfermedad del jefe de la familia. Todos los días era la misma rutina en la vieja casa, por las mañanas se despertaban papá e hija, la hija, que para ese entonces había dejado la escuela, hacía y servía el desayuno para que al instante ambos comieran, a continuación veían la televisión, alrededor del mediodía la madre despertaba, comía y se iba al trabajo regresando a altas horas de la noche con un semblante de horror y desesperación.
Poco a poco la faz de la antigua ama de casa se iba transformando, del gesto entusiasta del primer día de trabajo ya sólo quedaba el recuerdo, ahora el único aspecto que tenía era el de una mujer acabada por la preocupación y el cansancio, vivía una pesadilla constante, día tras día, acompañada sólo por los ojos vacíos en los cadáveres de esas criaturas, esas que alguna vez estuvieron llenas de vida y fueron queridos por algún niño o algún vagabundo o incluso tal vez por ella que algún día les pudo haber hecho un cariño al verlos caminar por la calle. Era de esperarse que poco a poco su cordura se fuese desvaneciendo.
Una noche por fin sucedió lo temido; Eran aproximadamente las dos y media de la mañana cuando la atormentada mujer entró corriendo por la puerta principal, sus manos llenas de sangre, su mirada estaba perdida, pero su mente parecía saber perfectamente lo que estaba viendo, alucinaciones por doquier, un perro rabioso se le acercaba desde la alcoba de su hija, otro más desde la cocina, fantasmas de su pasado la atacaban sin piedad alguna, no podía hacer más que gritar a su hija por ayuda. Los gritos despertaron a la familia y Alicia corrió a ver lo que ocasionaba el escándalo de su madre, al llegar a la entrada principal se encontró con el bizarro escenario, la mujer sobre una silla, agitando el palo de esa vieja escoba alrededor de su ser, gritándole a los perros que al parecer sólo ella podía ver, implorándoles perdón por haberse deshecho tan cruelmente de sus cuerpos, la adolescente nunca había visto a su madre tan aterrorizada en toda su vida, su rostro era pálido como un difunto, los ojos se movían rápidamente de un extremo a otro y no podía dejar de llorar histéricamente. No sabía cómo tranquilizarla, decidió tratarla como si fuera una pequeña niña asustada y le siguió el juego, comenzó a actuar como si espantara a los caninos imaginarios hasta que su madre se calmó un poco, luego la encaminó a su cuarto y la puso a dormir.

A la mañana siguiente la mujer se fue a trabajar como de costumbre, Alicia pensaba que el episodio de la noche anterior sería cosa de una sola vez y que ahora ya estaría bien, pero no fue así, cada vez se deterioraba más, los ataques se volvían más constantes y fuertes, hasta que al fin terminaron por hacer que la despidieran del trabajo.
Unos vecinos de Alicia le comentaron que en la frontera le sería más fácil conseguir un trabajo al menos en alguna fábrica, para que pudieran sobrevivir así que ella sin una mejor alternativa les hizo caso, inmediatamente empeñó todas las propiedades materiales y vendió la casa, emigrando ese mismo invierno a Ciudad Juárez.
Se subieron los tres al camión más económico que encontraron y emprendieron camino hacia ese lugar “mejor”. El vehículo era deprimente, tenía olor a establo y estaba pintado de color ocre pálido, estaba repleto de gente como ellos que viajaban a buscar suerte y una buena vida.
Al llegar fueron abrumados por la grandeza de la ciudad, los observaba como un gran gigante que esperaría cualquier movimiento en falso para tragárselos dejándolos en el olvido de la poca gente que alguna vez los conoció. El cielo tenía un tono grisáceo, los automóviles pasaban a su lado rápidamente, la gente estaba siempre ocupada o apurada para resolver asuntos importantes, los edificios de pintura corroída e incesante graffiti los rodeaban.
Comenzaron buscando un lugar que pudieran hacer su hogar, el invierno era crudo y despiadado en ese clima desértico, primero se quedaron unos días debajo de un puente en la zona centro de la ciudad. Habían caído en lo más bajo, los coches que pasaban los miraban menospreciándolos, las miradas burlonas los juzgaban desde sus muebles último modelo y sus ropas costosas, los juzgaban sin siquiera saber las tragedias que los habían hecho terminar así, como esa gente con abrigos desgastados y rotos, miradas soñadoras y rostros hambrientos de prosperidad.
Después de unos cuantos días de buscar desesperadamente por un empleo, una empresa había contratado a Alicia para que limpiara las instalaciones. Ahora tenía trabajo de tiempo completo y había tenido que dejar a sus padres solos en una bodega que habían encontrado abandonada, sin ningún abrigo más que la dulce llama de una fogata que de vez en cuando soltaba una chispa que volaba y los hacía soñar en algún día poder salir de ahí.
Todas las noches Alicia llegaba con los alimentos que los harían sobrevivir todo el día siguiente, pero una noche sus ojos fueron testigos de una de las peores escenas que algún ser humano haya podido presenciar jamás.
Era una gélida noche de invierno, la agotada hija caminaba por la calle, iba a su  “hogar” directo desde el trabajo. Su olfato de inmediato notó un olor especial, tal vez un poco desagradable, lo primero que vino a su mente fue que su madre en una de sus alucinaciones hubiera arrojado algún objeto al fuego, eso estaba pensando mientras sigilosamente se acercaba al lugar de donde provenía el olor, debía acercarse de esta manera ya que si en verdad su madre estaba en medio de un ataque no se sabía cómo reaccionaría a los movimientos bruscos, pero cuál fue su sorpresa al abrir la puerta de la anticuada bodega encontrarse entre las sombras. Enseguida de la casi extinta fogata en el piso, la cara de su madre cubierta en llanto y a su lado sobre las brazas el cuerpo inmóvil de su padre, al acercarse se dio cuenta de que de su cara ya sólo quedaban fétidos rastros de piel pegados a su cráneo, y en donde antes solían estar esos ojos tan expresivos ahora sólo se veía su rastro carbonizado, y el gesto impasible como si ni siquiera hubiera podido saber lo que pasaba, la verdad no podía ser más clara y temible, su padre había tenido un episodio catatónico y su madre en un arranque de locura lo tomó como un cadáver más que tenía que arrojar al fuego. ¡Esa endemoniada locura! En un ataque de histeria quiso golpearla, quiso gritarle, incluso matarla, pero sabía que no era culpa de ella, sintió desvanecerse, rodeada por la inmensa soledad cayó inconsolable, prisionera del llanto y la desesperación.
A su padre un entierro indigno, en algún terreno baldío, a su madre miradas de desprecio, mas a la vez de lástima y compasión.
Ahora sólo quedaban aquella mujer desquiciada y ella, el tiempo pasaba y Alicia cada vez más se parecía a su madre, después del paso de los años la hija se iba convenciendo de las ideas de aquella esquizofrénica y hasta cierto punto comenzar a creer que ya no eran ajenas a su realidad, incluso nuevas alucinaciones de su padre pidiendo ayuda fueron llevándole a un mundo ajeno a la realidad.
Pasaron varios meses, un descuidado accidente cobró la vida de su madre, un automóvil con un conductor distraído no la vió cruzar la calle y … bueno el resto dejémoslo a la imaginación.
Fueron estos los hechos que condujeron a que al final Alicia se haya encontrado conmigo de nuevo; Ahora de esa ingenua y pequeña niñita que había visto yo en mis años de voluntario en aquel hospital de la ciudad de Delicias, ya no quedaba nada, ahora en su lugar se presentaba una joven esbelta de 17 años de edad de cabello largo hasta la cintura y negro, piel descuidada por el trato de las calles aunque bajo toda esa suciedad  y esas cicatrices se divisaba una piel fresca y blanca, ojos de ébano profundos como un abismo y la mirada perdida que pareciera no puede observar fijamente a una persona mas sin embargo te atravesaban sin vacilar. Cualquiera podría pensar al verla que era una mujer hermosa y sana, pero eso era hasta que comenzaba a hablar, o mejor dicho a gritar, sus delirios arruinaban su belleza nata, esos ataques de demencia que la hacían correr y gritar pidiendo por su padre, o a su madre tal vez, cada momento podía ser a alguien diferente.
Ahí estaba ella ahora sentada frente a mí, su faz me pedía ayuda sin siquiera usar una palabra; Después de haber investigado su historia médica comenzamos la terapia, le prescribí medicamentos para evitar que los ataques se presentaran tan seguido.
Venía a mi consultorio tres horas diarias, durante ese tiempo charlábamos sin parar, y hasta cierto punto, lo admito, llegué a olvidar por instantes que ella estaba enferma. Pasaban las semanas y yo cada vez le tomaba más cariño a aquella niña a la que le doblaba la edad, pronto el cariño comenzó a transformarse en atracción. La sola idea de que me necesitara era atrayente para mí, en esta época en donde la liberación femenina está en su apogeo y los papeles entre hombres y mujeres se han intercambiado para ahora ser ellas las que nos controlan, ahora yo sentía el poder que ejercía sobre su vulnerable persona, la némesis de mi alma, una persona débil.
Un buen día me decidí a invitarla a vivir conmigo, ella no podía seguir habitando ese edificio viejo toda la vida y ya que era yo su único amigo no perdía nada en intentarlo, ella accedió y fue así como empecé a quererla cada día más.
Pero había algo en mí que la rechazaba, tal vez era su mirada, esos ojos en los que podrías hundirte fácilmente en ellos si no tenías cuidado, como un gran abismo esperándome, mi mente me advertía que debía alejarme, pero eso simplemente me atraía un poco más, la idea de que detrás de sus ojos profundos y obscuros se escondía un misterio me arrastraba incontrolablemente en dirección a ella.
Estaba enamorado de ella, no podía pasar un solo instante sin querer escuchar su voz, sentir su aliento en mi alma, tocar su piel, era lo mejor que me había pasado en mi vida hasta ese momento, no podría pedir nada más en una mujer.
Llevábamos aproximadamente un mes viviendo juntos, los ataques no habían vuelto a presentarse e incluso estaba continuando sus estudios que habían sido interrumpidos al enfermar su padre.
Justamente el día en que su estancia conmigo cumplía las cuatro semanas alguien tocó a mi puerta, miré por el ojal de la puerta, era una mujer, abrí, vestía a la antigua, falda larga color marrón y  una blusa conservadora que le combinaba, tenía recogido el cabello en un moño. Me preguntó por Alicia, le informé que en ese momento estaba en la cama todavía, luego ella dijo “mejor aún, necesito hablar con usted”. Pregunté su identidad, su respuesta me dejó atónito, afirmaba ser su madre, le declaré que no podía ser cierto, su madre había muerto en un accidente, aquellos labios color carmín esbozaron una pequeña sonrisa, comenzó a explicarme la historia de que después de varios incidentes Alicia había tratado de matarla un sinnúmero de veces; por un momento su voz se empezó a cortar como quien tiene un miedo inexplicable y continuó hablando. Después de unos cuantos intentos había hecho que al fin terminara en el hospital debido a múltiples fracturas. Mientras ella seguía contándome los sucesos yo aún no le tenía la suficiente confianza como para dejarla pasar, Dios mío ¡habiendo tantos psicópatas en el mundo cómo iba a dejar que uno entrara en mi casa!, Fue entonces cuando su cara cambió, su piel se tornó exageradamente pálida y un gesto de terror se dibujó en sus facciones, miraba por encima de mi hombro, el miedo invadió mi ser, traté de voltear hacia atrás pero mi giro se vió interrumpido al sentir un fuerte golpe en la parte superior derecha de mi cabeza, todo se tornó negro, pude sentir cómo mi alma se alejaba de mi cuerpo, como un escalofrío de larga duración dejando atrás mi cuerpo, es extraño, uno pensaría que al morir no se da cuenta de lo que acaba de pasar, pero antes de salir de esa habitación donde se había cometido el desdichado crimen pude ver otro cuerpo junto al mío, era el de la dama a la cual Alicia castigaba brutalmente con mi viejo palo de golf, teñido ya con mi sangre.
Hasta el día que nos reunamos en ese lugar donde residen las almas por la eternidad dejo en ustedes el juzgar la enseñanza de mi historia, tal vez todos deberíamos de decidir mejor en qué personas depositamos nuestra confianza, nunca se podría imaginar si tal vez la persona que está a su lado resulta ser una persona digamos “diferente”, o tal vez el que le vende todas las mañanas el periódico, o su pareja, su madre, su padre, el autor de esta historia, aquella mujer que en este momento está cerca  o tal vez… usted.

Lolita Slave Toy (+14)

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Sugiero mucha discreción, esta “leyenda” tiene fuerte contenido sexual y gore, que puede o no perturbar a personas sensibles. Se trata de ya, una conocida leyenda que se origino en la famosa y oscura “Deep Web” Muchos afirman que esto ocurrió hace 10 o 20 años, otros afirman que pasa actualmente, la verdad con tanta maldad en el mundo no me extrañaría que esta “leyenda” fuera verdad. Eso se los dejo a su criterio y sin mas que decir les presento “Lolita : Esclavas de juguete”

Yo creo Esclavas Lolita de juguete. En caso de que no sepan a qué me refiero, es muy simple: Transformo chicas jóvenes en juguetes sexuales fácilmente manejables. Eso. Ellas no pueden escapar, resistirse, ni decir algo; ellas solo están ahí para tu diversión sádica. ¿Curioso del porqué?

Soy un cirujano viviendo en uno de esos países en las periferias del este europeo. Una sociedad bastante ruda, la pobreza es enorme y a menos que tengas dinero y conexiones, estás jodido. No es necesario decir que yo tengo ambas. También tenemos hermosas mujeres aquí, los países del este europeo son bien conocidos por eso. Afortunadamente (para mí), algunas de estas chicas ya no tienen parientes o familiares y viven en orfanatos. Yo no llamaría a eso vivir, es increíble lo que encontrarás ahí. Algunas chicas muy jóvenes tienen suerte y son adoptadas, pero a la edad de 8 o 9 ya son muy grandes. Algunas de las niñas más lindas son vendidas para prostituirse y podrías considerarlo suerte también; en vez de desaparecer lentamente en la mugre y la pobreza. Yo compro algunas chicas. Generalmente, tomo las más atractivas que rondean los 9 y 10 años, antes que comiencen su pubertad. El orfanato coopera bastante, están alegres de tener una boca menos que alimentar. De la misma forma, aceptan mis donaciones para ellas.Nunca preguntan y yo nunca divulgo nada. Ellos saben que soy cirujano; probablemente piensan que hago algunos experimentos con las chicas o corto sus órganos para después venderlos. Pero no, encontré un negocio mucho más rentable; transformo a las chicas en juguetes sexuales. Puedes ordenar una Juguete Sexual Lolita si quieres. No son baratas; cobro entre 30.000 y 40.000 dólares por un juguete. Eso no toma en cuenta los gastos de envío. Pero tendrás una Juguete Sexual Lolita que te satisfará por muchos años, ella es como una muñeca, ¡pero con vida!

Déjame decirte cómo logro que una joven niña de orfanato se haga una muñeca viviente. Cuando he encontrado una chica nueva y apropiada, pediré al orfanato que la vengan a dejar a mi villa. Ella llegará desnuda, atada y con los ojos vendados. Después de una breve inspección y un chequeo médico la llevaré a la clínica especial de mi villa. Después la limpiaré profundamente. Estas chicas son sucias, realmente apestan; no han visto un baño en años y son muy descuidadas. Cuando está finalmente esta limpia la pondré en una camilla y le daré una inyección que la hará dormir.

Le crearé una nueva identidad y le daré un nuevo nombre – No conozco los nombres reales de las chicas, solo sé su edad y es todo lo que necesito. En el orfanato, cualquier dato de ella será destruido. Nunca existió. Ahora su existencia será la de un mero juguete. Tengo un trío de Esclavas Lolita de juguete para mi; Dasha, que tiene 11 años y está en la etapa final de su transformación; Tanya, que ahora tiene 12 años, 2 años desde que la creé; y Luda, que tiene 14 años y un embarazo de 4 meses.

La mañana siguiente es la gran operación. La chica aún estará durmiendo debido al anestésico de la noche anterior. La pondré en la mesa quirúrgica y le administraré más anestésicos para la operación. De modo que si te estás preguntando porqué mi Juguete Sexual Lolita no se resistirá ni se irá; muy simple: ¡Le amputo piernas y brazos! Le amputaré los brazos hasta los codos y sus piernas hasta las rodillas. Fácil, ¿no? Esta chica jamás se arrancará de ti…

Para ella esta es una operación muy pesada y probablemente el paso más crítico en el proceso de transformación. Pero la mayoría de las veces sobreviven.

Ya no estoy dejando a las chicas con muñones en brazos y piernas. Les adjunto una barra de metal de 5 cm. al hueso de sus brazos y piernas antes de coser las heridas. El otro extremo de la barra metálica tiene una rosca de tornillo a la que se puede adjuntar una junta tórica. ¡Cuando esté lista, podrás asegurarla con una cadena, o candado, a cualquier objeto que quieras! Mi Tanya y Luda normalmente tienen una cadena pegada a la espalda, encajada con ambas juntas tóricas en los muñones de sus brazos. Eso mantendrá sus brazos muy bien pegados a su cuerpo.

Al principio debes cuidar mucho de las heridas en los muñones, para prevenir infecciones. Una vez que la herida haya sanado completamente, pondré silicona encima del muñón. Esto va cubierto por terciopelo blanco y se ve muy suave, a pesar de las crueles juntas tóricas al fin de lo que les queda de brazos y piernas. Después de unos pocos meses, cuando las piernas y brazos se han recuperado completamente, puedes poner algo más de presión en las juntas tóricas. Yo comencé hace un año colgando a Tanya y Luda de sus brazos y piernas desde el techo. Es un muy interesante decorarlas para tu cuarto: ¡una Lolita desnuda colgando de tu techo! Y es bastante agradable usar su vagina o boca cuando está colgando de esa forma.

Pero antes de eso hay un largo camino por recorrer. La operación no está lista amputando sus brazos y piernas. Después también cortaré sus cuerdas vocales, así no podrá volver a hablar o incluso hacer sonidos. Además, le removeré los dientes. Hecho esto, le implanto una capa de silicona con una capa más delgada en sus mandíbulas. Ella aún podrá chupar penes, pero no podrá morderlo. De hecho, es muy agradable cuando ella intenta mordértela un poco; las capas superiores te dan algo parecido a un masaje.

El implante de silicona es absolutamente necesario, sino su boca parecería la de una abuela desdentada jaja. Esto la mantendrá bella. Para mantener su boca en buena forma, usará una mordaza la mayor parte del tiempo. Esto puede sonar obsoleto, porque corté sus cuerdas vocales y no podrá hablar de ninguna manera, pero es un tema estético. Simplemente, una chica amordazada se ve bien y no necesita de su boca para cosas que no sean alimentación, bebida o culear.

Una vez que la operación esté lista, le daré a la chica una o dos semanas para recuperarse y dejar que las heridas sanen. Después comenzará su entrenamiento.

Ella ya no es una chica ordinaria, sino que un juguete y tiene muchas cosas por aprender. Ya que no tiene dientes, no puede comer. Debe ser alimentada como un bebé. Yo lo hago una vez al día con una mamadera y fórmula de infantes, porque contiene todos las vitaminas y minerales. No le daré más de lo necesario; no quiero que engorde, porque ya no puede moverse. Debes cuidar de eso.

Ella bebe una mamadera llena de agua, té o limonada tres o cuatro veces al día, así que consume al menos 2 litros de agua por día. Eso es suficiente para mantenerla saludable. Al principio, pondré la botella en la boca, pero pronto solo dejaré la botella junto a ella, de forma que tendrá que ponérsela en la boca ella misma. Toma algo de práctica que logre poner la botella en su boca, ya que no tiene brazos, pero eventualmente lo hará y beberá. Cuando lo haga, le vendaré los ojos antes de que tome la botella; antes de que su entrenamiento haya finalizado debe encontrar la botella y beber de ella, sin ver.

La comida y la bebida se devuelven, así que la llevo al baño unas veces al día. Como no se puede mover, debes levantarla y llevarla al baño. Cuando estoy haciendo negocios, pongo un cateter en su tracto urinario. Ya que no come mucho, tampoco caga mucho.

Aunque ya no puede hablar, aún me puedo comunicar con ella para enseñarle cosas elementales. Le enseñaré a dar una mamada apropiada, le enseñaré a disfrutar el sexo cuando su clítoris y labios vaginales sean estimulados con un vibrador. También le enseñaré qué significa ser una esclava. Le azotaré la vagina todos los días, mientras uso un vibrador, de modo que ella en algún punto no podrá discriminar entre dolor y placer. Pondré pinzas y colgadores en sus pezones y labios vaginales, los que también estiraré. Intensificaré su entrenamiento cuando le ponga más y más agujas en la vagina. También usaré cera caliente, su clítoris será torturado con agujas, su vagina será electrocutada y atada con hilos. Tendrá que soportar cualquier forma posible de tortura antes que siga con la próxima etapa de su transformación. En esta fase estará la mayor parte del tiempo con los ojos vendados, pero cuidaré de que también pueda ver cómo la torturo. Tengo una cámara corriendo casi siempre, así que tendrá que ver su propia tortura y otras películas realmente hardcore, al menos una hora por día.

En algún punto, no solo será una esclava física, sino también mental. Su mente ya no resiste, se ha vuelto totalmente sumisa. Entonces haré las últimas modificaciones para hacerla una Esclava de juguete. Ella ya está inmovilizada y discapacitada para comunicarse, ya que no puede hablar. Hasta ahora puede ver y oír, no estaba completamente privada sensorialmente. Una verdadera esclava no puede moverse, hablar, ver u oír, solo sentir.

Antes de privarla de sus últimos sentidos, le doy una leve anestesia. Después pongo audífonos en sus orejas y reproduzco ruidos extremadamente fuertes que duran varias horas. Esto será suficiente para dañar su audición lo suficiente como para que no vuelva a escuchar. Como un toque final, trataré sus ojos con un láser. Ella no será completamente ciega. Mi Tanya y Luda aún reaccionan a luces fuertes y supongo que aún pueden ver sombras tenues, pero no pueden reconocer nada y casi están sordas. De cualqier forma, vendo sus ojos la mayor parte del tiempo, pero eso es por gusto personal. Están completamente paralizadas, ni siquiera hacen ruidos cuando las torturo. Solo puedo notar que sufren dolor por las reacciones de su cuerpo, la respiración agitada y la expresión de su rostro.

Cuando se haya recuperado de esto, estará transformada en un pequeño juguete indefenso listo para la venta. Son fáciles de cuidar; solo un poco de comida y otro de cuidado (limpieza diaria). Están inmovilizadas, puedes juntarlas a cualquier objeto e incluso “decorar” a costa de ellas. No pueden hablar, oír o ver; están completamente privadas sensorialmente. Las Esclavas de Juguete que están a la venta aún son vírgenes y recién están entrando a la pubertad. De todos modos, están bien entrenadas para el sexo oral y han sido fuertemente torturadas y abusadas. Pueden embarazarse, así que la anticoncepción es aconsejada, a menos que quieras disfrutar de una esclava de juguete embarazada. Solo hazme saber si quieres ordenar una.

ESTA ES UN RELATO REAL, SACADO DE LA DEEP WEB, Y LA POLICÍA FEDERAL ESTA EN BUSCA DEL RASTRO DE ESTE SUJETO. CUALQUIER DIVULGACIÓN PUEDE TENER CARGOS FEDERALES Y ENFRENTAR UNA CONDENA.

por-Sacaste

Bloody Mary (Maria Sagrienta)

Bloody-Mary

El miedo?, no, el infierno?, no, La muerte? Tal vez podríamos describirlo así.

Todo comenzó aquella noche, cuando Derek hacia fiestas todos los viernes, todos estábamos invitados, todos excepto Karen, ella era la chica que llamaríamos gótica, nadie la invitaba, pero ella igual iba sola o acompañada de otra bruja, todos tenían el rumor de que ella y su madre eran brujas y que ellas habían envenenado al padre de Karen, ella llego acompañada esta vez, esta vez no hacia lo de siempre en la fiesta que ese siempre era beber, esta vez estaban buscando a alguien para jugar, todos se negaban nadie quería jugar con esas brujas, hasta que llego Billy y les dijo que jugasen con él.
Ellas se miraron rieron y aceptaron, Karen saco de su bolso 7 velas y dijo juguemos.
Fueron al baño de la casa de Derek 2 minutos después Billy salió corriendo y gritando de la casa, todos subieron apresuradamente a ver qué fue lo que sucedió todos vieron hacia el baño y vieron a Karen y a su amiga que nunca se supo el nombre , estaban boquiabiertas frente al espejo luego se fueron hacia el bosque y después todos siguieron con lo suyo.

Ese lunes Billy trato de evitar el tema en el pero no podía todo el día le preguntaban lo mismo que te hicieron esas brujas? Que paso en la fiesta? No pudo evitar decir lo que paso.
– Alguna vez han oído hablar de María Sangrienta?
– Yo si- dijo Mireya- es muy simple, 7 velas y 1 espejo te pones frente al espejo cierras los ojos y vas prendiendo las velas cuando las prendas vas a decir 1 María sangrienta, 2 Marías sangrientas, 3 Marías sangrienta, 4 Marías sangrientas hasta llegar a 14 Marías sangrientas, después aparece ella y acaba con tu vida.
Todos se rieron y siguieron con lo suyo, después llego Nina y le pregunto
– 7 velas?
– Si, pero no lo intentes podrías salir muerta.
– Si claro-se burlo Virginia.
Varios días después Virginia estaba bajo presión en la mente no se le sacaba el nombre de María sangrienta.

Hasta que por fin se decidió compro 7 velas fue a su baño cerro los ojos y las prendió empezó a contar 1 María sangrienta, 2 marías sangrientas, 3 marías sangrientas, 4 marías sangrientas, 5 marías sangrientas, 6 marías sangrientas, 7 marías sangrientas, 8 marías sangrientas, 9 marías sangrientas, 10 marías sangrientas, 11 marías sangrientas, 12 marías sangrientas, 13 marías sangrientas, 14 marías sangrientas.
Virginia estaba asustada lo había echo pero cuando abrió sus ojos vio a una mujer, una mujer que tenia los ojos blancos, el pelo negro y su vestido blanco.
Todo se puso oscuro pero lo único que se iluminaba era esa mujer que de pronto saco un cuchillo y lo tenia en sus manos pálidas, Virginia se desmayo por tanto miedo.

Al día siguiente ella estaba en su cama llego su madre y le dio un beso en la mejilla ella creía que todo fue un mal sueño, pero no fue así, ese día iba al cine con sus amigas, se iba a maquillar cuando se iba a ver en el espejo no se vio a ella si no a María sangrienta.
La veía como una imagen no la veía respirar.

Esta vez cogió una liga y se la puso y bajo desayunar sus padres estaban extraños porque no veían a su hija maquillada, pero no le prestaron atención a eso.

Varios días después Virginia trataba de evitar los espejos pero siempre había algo con que reflejarse, hasta que un día no aguanto más y fue al espejo de su baño y vio la imagen de María sangrienta pero esta vez se movía, la veía respirar, hasta que María sangrienta estiro sus brazos pero sin el cuchillo, solo estiraba sus brazos como si quisiera tocar los hombros de Virginia.
-aléjate- le dijo Virginia.
Todo desapareció María sangrienta y su oscuridad desapareció, Virginia se sintió libre pero cuando iba a su cuarto vio a María sangrienta en persona, Virginia salió corriendo hacia su cuarto, saco un lapicero y una hoja y escribió
El miedo?, no, el infierno?, no, la muerte? Tal vez podríamos describirlo asi.
Virginia agarro un cuchillo y se corto las venas.
María sangrienta, fue hacia donde estaba Virginia y le toco el corazón para comprobar que estaba muerta.
Y si estaba muerta, después agarro de su sangre y empezó a escribir María sangrienta 14 veces en el espejo y al final puso esa soy yo.
Varios días después en el instituto de Virginia llego una nueva alumna con los ojos marrones y con el pelo negro, con un vestido blanco.

– Atención alumnos, hay una nueva alumna su nombre es María….

¿Te Acuerdas?

 

¡Hey, hola! Qué alegría volver a verte, ¿te acuerdas de mi? Jajaja, pues claro que si te acuerdas; ¿cómo te olvidarías de tu amigo de la infancia? Yo no me he olvidado de ti, aunque debo decir que has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos, estás más delgado que antes, ¡aunque tu altura lo compensa! Pero claro, yo estoy algo más.. atlético, por así decirlo, después de todo he tenido mucho tiempo para hacer ejercicio. ¿Sabes algo? Cada día, desde la última vez que nos vimos, he estado pensando mucho en ti, no he podido dejar de hacerlo a pesar de lo mucho que lo intentaba.

¿Te acuerdas de nuestro último año de secundaria? Fue el mejor año de mi vida, ¿sabes? No sé si lo fue para ti también, pero para mí ese año fue muy especial, tengo una gama de recuerdos únicos sobre ese año en secundaria, además de que juntos nos metimos en varios problemas y siempre nos protegíamos como hermanos hijos de la misma madre; nunca nos echábamos la culpa, y es más, nos poníamos de acuerdo para culpar a otros por nuestras payasadas. Aunque como era de esperarse la mayoría de problemas fueron culpa tuya jajaja, es broma. Digamos que fue culpa de ambos. ¿Te acuerdas de las pinturas en los baños del colegio? Fue tan gracioso, ¿te acuerdas que teníamos pleitos con Javier y para ponerlo en ridículo escribíamos cosas graciosas sobre él en las paredes del baño? Jajaja, e incluso hicimos una caricatura de él exagerando su nariz, que de por sí en la realidad era descomunal. Inmediatamente después todos comenzaron a hacer lo mismo, impusimos una moda que terminó con los baños totalmente garabateados, y el director y el coordinador del colegio incluso visitaron cada salón de secundaria buscando a los responsables, y si mal no lo recuerdo, prohibieron salir al recreo con plumones y lapiceros jajaja, todo por nosotros, recuerdo que me sentí muy alagado. Casi todos sabían que habíamos sido nosotros, pero nadie decía nada, incluso la chica nueva, Cristine, supo mantener el secreto.

¿Te acuerdas de Cristine?… Hey, te estoy hablando… estás algo pálido amigo, ¿qué pasó, creías que la iba a olvidar así de fácil? Pues claro que la recuerdas, ella era tan hermosa, tan inocente. Esos grandes ojos de color caramelo hacían que tu mente diese vueltas sin parar y extrañamente calentaba tu cuerpo hasta dejar que él controle tu cerebro, increíble, ¿no? Incluso comenzaron a corren rumores sobre ella. ¿Te acuerdas que decían que practicaba brujería? Se comenzó a creer que ella era una bruja, jajaja, una bruja muy bella, por supuesto. Durante la segunda mitad del año ella era la más odiada por las mujeres y la más amada por los hombres. ¿Te acuerdas de que todos los hombres fantaseaban con ella? Le traían regalos, la invitaban a salir, incluso nosotros también lo intentamos, ¿te acuerdas? Pero en el fondo todos sabíamos que esa obsesión no era normal, no nos dejaba concentrarnos en clase, no podíamos desviar la mirada de sus ojos. Ya había llegado a ser muy molesta esa situación.

¿Te acuerdas de lo que pasó “ese” viernes? ¿No lo recuerdas?, ¿en serio?… ¿Por qué me mientes, amigo mío? Si lo llevábamos planeando desde hace mucho, además de que esa fue la última vez que nos vimos, ¿te acuerdas? Ya estábamos hartos de los hechizos de esa muchacha, no queríamos reprobar el año por culpa de una bruja, porque eso es lo que ella era, ¿verdad?, una maldita y asquerosa bruja, que merecía morir. Recuerdo claramente que la seguimos después de clases con mucho sigilo, ella no se percató de que la seguíamos, incluso discutimos sobre qué callejón utilizar. Cada vez que yo decía “éste es”, tú decías, “no aún, hay que esperar otro”. Jajaja, idiota, todos estaban vacíos, pero supongo que el miedo te ganaba a pesar de que ya estaba todo practicado.

Hasta que llegó el callejón indicado, y si no te hubiera jalado es seguro que nunca lo habríamos hecho. Siempre supe que debí golpearla más fuerte, el golpe que le di sólo la noqueó un poco, pero aún así nuestra fuerza era superior, y éramos dos. Ese callejón estaba realmente sucio, pero seguro que ella lo era aún más, ¿verdad? Una bruja es una impura, una sucia, una maldita bruja después de todo. Ni siquiera se dio cuenta de que la estábamos rociando con gasolina, creo que por un momento no le tomó importancia, pero cuando vio el encendedor se dio cuenta de nuestras intenciones. ¿Te acuerdas? Cómo la poca llama de fuego que emitía el encendedor se esparció tan rápido que casi nos llega a consumir a nosotros. Ella se movía y gritaba, era una masa de fuego, una verdadera antorcha humana. Cuando ya no se movía más le echamos agua. ¿Te acuerdas cómo quedó? El hechizo se había roto, esos ojos de color caramelo que deseábamos mirar durante toda la eternidad, ahora sólo eran dos globos oculares derretidos y de color blanco y rojo por la carne quemada. Ya no me gustaba. Se veía horrible sin piel, ahí supe que el hechizo se había roto.

¿Te acuerdas de lo que pasó después? Al parecer, sus gritos llegaron a los oídos de un imbécil que llamó a la policía. Ellos llegaron rápido debo admitir, ni siquiera nos dio tiempo para salir del callejón y buscar otro lugar en donde escondernos. Lo único que pudimos hacer fue correr a lo largo del callejón hasta llegar a una rendija con un pequeño espacio. ¿Te acuerdas también de mi buena acción? Dejé que pasaras primero, después de todo, eso es lo que hacen los amigos, ¿verdad? Después te pedí que me ayudaras, porque yo no cabía. Te pedí que jalaras con fuerza, la policía ya estaba a unos pasos de mí, pero si hubieras seguido jalando estoy seguro de que lo hubiéramos logrado. Pero tú me soltaste, ¿te acuerdas?, y me dijiste “lo siento”. Yo no te solté, pero al ver que tú me evitabas la mano como un enfermo leproso, te advertí algo. La policía me atrapó. Cinco años sin verte. Cinco malditos años desperdiciados en una prisión, en una asquerosa prisión donde nos servían una repugnante sustancia que ellos llamaban comida. Como te dije, siempre estuve pensando en ti, amigo mío. ¿Te acuerdas de lo que te dije después de que me soltaste la mano? ¿Te acuerdas de lo que juré que te haría si te volvía a ver? ¿Ahora te acuerdas?… Qué alegría volver a verte…

The Rake

the rake

Hace tres años, acababa de regresar de un viaje a las Cataratas del Niágara con mi familia por el 4 de julio. Estábamos exhaustos luego de conducir todo el día, así que pusimos a los niños en la cama y nos fuimos a dormir.

A las 4 de la madrugada me desperté con la idea de que mi esposo había ido al baño. Aproveché para jalar las sábanas, despertándolo en el proceso. Me disculpé y le dije que pensé que se había levantado de la cama. Cuando me vio, suspiró y retiró sus pies de la orilla de la cama tan rápido que su rodilla casi me tiró. Me agarró y no dijo nada.

Luego de ajustar mi vista a la oscuridad por medio segundo, fui capaz de distinguir qué causó la reacción. Al pie de la cama, sentado y viéndonos de lejos, había lo que pensé era un hombre desnudo, o un gran perro sin pelo de algún tipo. Su posición era perturbadora y no natural, como si hubiese sido arrollado por un auto. Por alguna razón no sentí miedo, sino preocupación por su condición. Hasta ese momento, estaba bajo la asunción de que debíamos ayudarlo.

Mi esposo estaba viendo sobre su brazo y la rodilla, doblado en posición fetal, ocasionalmente viéndome antes de regresar la mirada a la criatura.

En un movimiento veloz se arrastró hacia nosotros, a un lado de la cama, hasta quedar a poco menos de 30 cm. del rostro de mi esposo. Por medio minuto, en silencio, sólo le observó.

Se levantó y corrió al pasillo en dirección a los cuartos de los niños. Grité y fui tras él para detenerlo y evitar que los hiriera. Cuando llegué al pasillo, la tenue iluminación era suficiente como para verlo agachado y jorobado a unos 6 metros a la distancia. Estaba cubierto de sangre y tenía a Clara, mi hija. La arrojó bruscamente y huyó por las escaleras cuando mi esposo le disparó con su arma desde la habitación.

Una gran herida atravesaba el pecho de Clara y con esfuerzo se mantenía consciente. Llamamos por una ambulancia e inútilmente tratamos de detener el sangrado, mi esposo maldecía iracundo y lloraba descontrolado. Presenciar la vida de mi hija terminar me tenía paralizada y escuchar los lamentos de su hermano menor ante la situación fue insoportable. Sin darme mucha oportunidad de reaccionar mi esposo tomó a Clara y la llevó a la camioneta, desesperado por la ausencia de ayuda la encaminó él mismo al hospital. Estoy segura de haberla escuchado decir “Él es el Rastrillo” en una débil y esforzada voz previo a que dejara la habitación.

Impactaron violentamente contra un camión de carga que frecuentaba la ruta de nuestro pueblo, murieron casi instantáneamente.

En pocos días la noticia se movilizó entre los medios. La policía ayudó un poco al principio, y el diario local tomó mucho interés en ello. Pero nada jamás fue publicado, y la nota en las noticias locales nunca tuvo seguimiento.

Por varios meses, mi hijo Justin y yo nos quedamos en un hotel cercano a casa de mis padres. Después de que decidimos regresar a casa, comencé a buscar respuestas por mí misma. Eventualmente encontré a un hombre en otra ciudad vecina que tuvo una historia similar. Entramos en contacto y comenzamos a hablar de lo ocurrido. Conocía a otras dos personas que habían visto a la criatura que ahora llamaremos El Rastrillo, en Nueva York.

Nos tomó a los cuatro casi dos años de buscar en Internet y escribir cartas para obtener una pequeña colección de lo que creíamos que eran registros del Rastrillo. Ninguno dio detalles, historia o seguimiento. Una jornada involucraba a la criatura en sus primeras 3 páginas, y nunca mencionada de nuevo. El diario de un marinero no explicaba nada del encuentro, diciendo que el Rastrillo le ordenó largarse del puerto en el que recientemente había desembarcado. Fue la última entrada del diario.

Eran varias las instancias en que la visita de la criatura era una en una serie de visitas a la misma persona. Muchos daban registro de que el Rastrillo les habló, mi hija incluida en esos testigos. Esto nos llevó a preguntarnos si el Rastrillo nos había visitado anteriormente antes del último encuentro.

Puse una grabadora digital cerca a mi cama y la dejé corriendo por toda la noche, cada noche, por dos semanas. Oía con interés los sonidos cada día que me despertaba. Para terminar con la segunda semana, estaba acostumbrada al sonido usual del sueño mientras oía el audio a 8 veces la velocidad normal, por cerca de una hora diaria.

Casi a finales del primer mes oí algo diferente. Una voz aguda, estridente. Era el Rastrillo. No pude escucharlo lo suficiente como para transcribirlo. No había dejado que nadie lo oyera. Todo lo que sé, es que lo oí antes, y ahora sé que habló cuando estaba sentado frente a mi esposo. No recuerdo haberlo oído en ese momento, pero, por alguna razón, la voz en la grabadora inmediatamente me lleva de vuelta a ese momento.

Los pensamientos que debieron pasar por la mente de mi hija me hicieron enojar.

No he visto al Rastrillo desde que arruinó mi vida, pero sé que ha estado en mi habitación mientras dormía. Sé y temo que un día despertaré para verlo de pie, con su mirada vacía puesta sobre mí.