EVANGÉLICO EN EL INFIERNO

Abro los ojos,

observo a mi alrededor

todo arde en llamas,

con esclavos cadavéricos

laborando sin compasión.

A lo lejos diviso

a una bestia deforme

vejando

a los esqueléticos hombres,

aclarándoles con toda mortificación,

su derecho

a no tener voto ni voz.

Confronte a la monstruosa aberracion

para instruirme

sobre esta horrible habitación,

a lo que dicha criatura protesto:

“Soy Lucifer,

tu amo y señor,

bienvenido al infierno,

Siervo Pecador”.

Anonadado ante tal revelación

exiji una explicación,

a lo que el demonio persistió:

“Usted fue un gran Pecador”.

Impresionado

ante aquella declaración,

confesé ser

un evangélico de corazón,

fiel seguidor de mi Pastor.

Irritado por aquella manifestación

Luzbel la boca me golpeo,

para burlarse

de mi aclaración: Sigue leyendo

La Figura En La Ventana

Esa cosa ha estado ahí durante casi una semana. La figura de la ventana. Ni siquiera tiene rasgos, es simplemente piel sobre una forma… “humana”, y, de alguna manera, parece estar presionando la ventana.
No sé como ha llegado hasta ahí, y no sé como librarme de ella.
Al principio, pensé que podría ser una broma, un muñeco o un maniquí que algunos idiotas hubieran colgado ahí para asustarme. Pero me di cuenta de que, cuando salía de la casa para quitarlo de ahí… simplemente, no estaba. Dejé de pensar en ello, imaginando que alguien lo habría escondido mientras salía. Pero, cuando volví a mi habitación, miré por la misma ventana, y estaba ahí, mirándome. Caminé por la casa, gritando a cualquiera que estuviera ahí que saliera, pero no había nadie. Aquella cosa no tenía pelo, ni ropa alguna, y parecía que no tenía ojos, o siquiera una cara. Pero su cabeza siempre estaba girada hacia mí cuando entraba en la habitación. Sentía su odio inexpresivo, su “mirada” llena de odio clavarse en mi cuello mientras escribía en mi ordenador. Pero, en cuanto me giraba, volvía a mirar inocentemente hacia otra dirección.
El jueves, cansado de todo aquello, intenté abrir la ventana, pero estaba atascada. Creo que la manos de esa cosa la mantenían cerrada. Pero miré de más cerca su cara. Sus ojos y boca se escondían detrás de su piel, empujando hacia fuera. Me observó, sonriendo. Por supuesto, grité.
Eché el puño hacia atrás y lo estampé contra la ventana, decidido a librarme de aquél maldito monstruo sonriente. Sé que soy suficientemente fuerte. El cristal debería haberse roto. Pero no lo hizo. Se estremeció bajo mi mano, pero no se rompió. Y esa sonrisa se hizo más, y más grande, hasta que pensé que su cráneo se partiría por la mitad. Aquella cosa alzó su propia mano y golpeó la ventana con la palma. Se estaba burlando de mí. Pero entonces vi una pequeña brecha aparecer donde él había golpeado, y retrocedí. No dejaría que aquella cosa se metiera en la misma habitación que yo.
Así que cogí un rollo de cinta aislante y comencé a cubrir la ventana. No podía mirarlo directamente, casi me cagué encima tan solo con saber que me estaba mirando. Pero, sin poder evitarlo, eché un vistazo a aquella cara cubierta de piel. Una pequeña ojeada.

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Una noche con la muerte

( http://terrorpsicologico1.blogspot.mx/ )

Todo
empezó como un día cualquiera me levante e hice todo lo q tenia q
hacer, llego la noche y toda mi familia iba a ir a una discoteca a
bailar.

Pero yo soy de esos q no les gusta bailar ni nada de esas cosas por
el estilo.. yo me quede viendo tele cuando de repente tiraron una piedra
de tamaños inhumanos sonó como si estuvo lloviendo rocas gigantes, no
puse mucha atención y me fui a acostar.

Estando en mi cama estaba haciendo reflexiones del dia y pensando,
el frio q habitaba en mi cuarto no me dejaba dormir.. empece a mirar el
techo y ecuche unos pasos de un caballo, parecía q el techo iba a
romperse y me iba a caer encima cerre los ojos esperando q yo estuviera
dormido y fuera un sueño.

Sali asustado de mi cuarto hasta la cocina para tomar un vaso de
agua… regrese a mi cuarto menos asustado por que ya no escuchaba los
pasos de ese caballo abri mi puerta y para mi sorpresa un niño como si
había muerto hace años con su carita demacrada, triste.

Corri asustado del miedo por toda la casa esperando q mis padres
llegaran pero parecía un milagro imposible saque un rosario(cosa q
descubri q no sirvió de nada) y queriedo asustar a ese niño no me hizo
caso y me pregunto

– ¿oye, quieres dormir?¿cierto?

…me quede medio petrificado y con mucho costo le dije q si, el niño
desapareció y logre dormir…luego siendo las 3 de la madrugada.

Mi familia ya estaba en casa todos dormian,algo me levanto sintiendo
q era una mano q toco mi cabeza acariciando mi pelo, era una mano muy
fría y pequeña, pensaba yo era el niño, pero queriendo abrir los ojos no
pude abrirlos, pero supe por pensamientos q esa mano no era de ese niño
por q me hablo y no era esa voz triste y pequeña de ese niño, era una
voz gruesa y rigida como la voz de una amenaza, después ya no eran
caricias eran rasguños,…. Luego desapareció y no supe mas de esa mano,
ni del niño.. a las 5 de la mañana desperté con un fuerte dolor de
cabeza y unas pequeñas heridas en la cabeza.

esta en una historia completamente real la vivi el año pasado…

por rogeliofm

“Muñeca Maldita”


20 de Diciembre 

Querido Papá Noel

 

Soy una niña de ocho años llamada Guadalupe. Todos me dicen Lupe así que tú también puedes llamarme así. Me he portado bien todo el año, he cumplido con la tarea de la escuela, también he sido una buena hermana al cuidar del bebé cuando mi mamá se va de noche y regresa a la madrugada eufórica y sonriente como nunca. Así que creo que merezco un buen regalo. Ayer a la tarde vi en el centro comercial la última Barbie, la que viene con la bañera y se le puede teñir el cabello. Sé que es un poco cara, pero creo que podrás conseguirla para mí. Porfis, Papá Noel. Porfis porfis porfis

 

26 de Diciembre
Querido Papá Noel
¡Muchas gracias por la muñeca! Soy la niña más feliz de este mundo. No puedo dejar de admirar la Barbie y jugar con ella. Tiene algo extraño en su mirada, pero no importa, tal vez sean cosas mías. Te mando un saludo y te deseo un buen viaje de regreso al Polo Norte. Con cariño, Lupe
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31 de Diciembre
Querido Papá Noel
Sé que la Navidad ya pasó y que ahora seguramente debes estar descansando en tu casita en el Polo, pero quisiera pedirte una última cosa. Quiero que te lleves la muñeca. No es mi intención parecer desagradecida, en realidad estoy muy feliz con la forma en que me trataste, pero la verdad esa muñeca me da miedo. Su mirada brilla durante la noche. Y a veces, sobre todo cuando mi mami no está y yo quedo sola con el bebé, la muñeca se mueve. Traté de tirarla o dejarla en el desván, pero de alguna manera siempre vuelve a mi habitación. Y yo tengo miedo por el bebé. Creo que quiere hacerle daño. Así que por favor, llévatela de aquí. Esta noche la dejaré cerca de la chimenea, para que te resulte más fácil encontrarla. Te mando un beso, y espero con toda mi alma que puedas leer mi carta.
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02 de Enero
Querido Papá Noel
Veo que no leíste mi carta. La Barbie sigue aquí. Y mamá se ha quebrado el cuello.
Cayó de las escaleras cuando iba a trabajar. Ahora está en coma en el hospital, le insertaron unos tubos horribles en su boca, por lo que no puede hablar y contar lo que pasó. Pero yo sé lo que pasó. La muñeca se atravesó en su camino. Se colocó sobre un escalón para que mi mami tropiece. Ahora nos cuida una tía lejana, pero ella se va a la noche porque tiene un negocio que atender. Así que yo quedo a cargo del bebé. Ayer apenas pude dormir. Vigilo a la muñeca a todas horas, pero no sé hasta qué punto podré hacerlo. Mi único aliado es Benja, el gato. La muñeca parece tenerle terror y se esconde cada vez que Benja se encuentra cerca. Así que me llevé al gato a la habitación conmigo, y juntos cuidamos al bebé. Pero te repito, no sé cuánto tiempo podré aguantar esta situación. Ahora que mi mamá no está, la muñeca anda a sus anchas por la casa. Aparece en el living, después en el baño, más tarde en la cocina. Y su mirada. Sé ahora que es la muñeca del diablo. O de su hija, si la tuviese.
Por favor, Papá Noel, sé que tienes los poderes para hacer desaparecer la muñeca. Te pido que regreses y te la lleves.
Porfis porfis porfis
03 de Enero
Papá Noel:
Ahora estamos totalmente solos, el bebé y yo.
Benja apareció muerto en el patio.
03 de Enero (Noche)
Papá Noel:
Ya perdí todas esperanzas. Sé que no estás leyendo mis cartas. Estamos encerrados, mi hermanito y yo, en su dormitorio. La casa está sola, y hay ruidos afuera. Una pequeña sombra se recorta contra la línea de luz debajo de la puerta. Es ella. Es la muñeca. Se agacha y me mira a través de la hendija. Sonríe. Sus ojos brillantes me dejan sin aliento. El bebé en la cuna se mueve y comienza a rezongar. Estamos solos.
Estamos solos, Papá Noel.
Y creo que la muñeca se ha cansado de jugar: ha metido medio cuerpo debajo de la puerta, y está tratando de ingresar a la habitación.
12 de Marzo
Papá Noel:
Sé que hace rato no te escribo, porque la verdad estaba enojada contigo. No leíste ninguna de mis cartas, y por tu culpa ahora yo estoy aquí, alejada de mi casa y mi familia.
El bebé está muerto.
Mi tía lo encontró a la mañana siguiente. Yo me había quedado dormida y aunque le conté de mis intentos de protegerlo de la muñeca, ella no me creyó.
Hicieron una autopsia al bebé, y encontraron a la muñeca dentro de su barriguita. Aún lloro cada vez que recuerdo ese terrible momento.
Y luego me trajeron aquí. Yo conté mi historia a la señora que es dueña del lugar, conté de la muñeca y sus ojos refulgentes. De su intento de matar a mamá, y de los crímenes que cometió contra Benja y mi hermanito. La señora me escuchó atentamente y luego me mostró un video, supuestamente registrado por la cámara que está en la habitación del bebé.
Y en el video aparezco yo con la muñeca, sólo que ésta no se mueve ni sus ojos refulgen en la oscuridad. Me aproximo a la cuna del bebé y comienzo a meterle la muñeca por la boca. Es un video horrible, el más horrible que vi en mi vida, y trato de apartar la mirada, pero la señora me obliga a seguir viendo. En el video yo comienzo a gritar cosas, mientras el bebé se pone morado y se agita sobre su cuna. Le digo que lo odio, que lo odio desde que él nació, porque por su culpa yo tengo que quedarme hasta altas horas de la noche cuidándolo y cambiándole los pañales, y como consecuencia mis notas han desmejorado mucho. Las notas de la escuela eran lo mejor de mí, le grito, y ahora soy una alumna mediocre porque no tengo suficiente tiempo para estudiar como cuando vivía únicamente con mi mamá, y con Benja.
El video se termina ahí. No sé qué habrá pasado después, seguramente lo cortaron. Pero a mí no me engañan. Sé que la chica de la filmación no soy yo. Es la muñeca. De alguna manera se hizo pasar por mí. Y ahora yo estoy encerrada, mientras ella debe andar en algún lugar de la ciudad, escondida y planificando sus próximos crímenes.
Pero no importa, tarde o temprano saldré de aquí, y la encontraré. Y entonces me vengaré de ella. Y también de mi mamá, por haberme encerrado en este lugar.
Y de mi tía, por no creer mi historia.
Y de la señora que me mostró el video.
Y también de ti, Papá Noel.
Por no haber escuchado mis advertencias.
Por no haber leído mis cartas.
Iré al Polo Norte y te buscaré.
Y te encontraré.
No te quepan dudas de ello.
Te enseñaré a no ignorar a las niñas desamparadas como yo.
Con cariño,
Lupe
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El Roto Que Engaño Al Diablo

El Diablo es tan diablo, que hasta los más malvados le temen.

Es que nadie se atrevía con el Diablo, hasta que cierta vez, hace mucho, muchísimo tiempo, se encontraba un roto (persona pobre de malas costumbres) chileno.

Bartolo era un huaso joven que todo le salía mal en ese año: en otoño se le helaron sus cultivos y en invierno se le inundó el sembrado. De pura flaca se murió su vaca. Así que Bartolo dejó el yugo, el arado, la rastra y el rastrón, y partió en busca de mejor suerte.

Tenía familiares en la costa que eran pescadores. «Pero si yo no conozco el mar», se dijo a sí mismo el pobre Bartolo. «Ser minero debe ser más fácil», y se encaminó a los lavaderos de oro, en donde se decía que las pepitas de oro eran abundantes como chicharrones en un plato de porotos.

Pero no encontró oro. Volviendo triste a casa, se preguntaba cómo podría resolver sus problemas económicos. Tenía miedo, pero más que miedo, vergüenza de volver a su familia sin dinero, pues se acercaba la fiesta de aniversario de Chile y él quería bailar una buena cueca con La Peta, la chica más linda y hacendosa de la comarca.

Entonces recordó una idea que tuvo su abuelo para hacerse rico, pero que nunca intentó por miedo: hacer un pacto con el Diablo.

El joven arrogante pensó, «De más que hago pacto con el Diablo», pero apenas se dijo esas palabras, sintió miedo.

Ya entrada la noche, fue al bosque, era una de esas noches sin luna. Con toda la fuerza de voluntad, y con lo que sus pulmones le permitieron, gritó «¡Patas de Hilo!» tres veces, uno de los apodos del Diablo en Chile, como también lo son Malo, Malulo, Cachudo y El Cola en Punta.

Un relámpago abrió de par en par el cielo, la tierra tembló y el joven sintió un olor a azufre.

Entonces lo vio… De barbilla, bigote y rabo; de chispas por los ojos y una risa del demonio.

Bartolo no se asustó, sorprendentemente, y luego ambos comenzaron a hablar de negocios. Bartolo quería venderle su alma, ya que nada más tenía.

—Cien mil pesos y mi alma es tuya —sentenció Bartolo, y al Diablo le pareció un buen precio por un alma, así que se los dio.

—Pero hay que firmar un pacto —dijo el Diablo—. ¿Cuándo queréis que te lleve?

—Hoy mismo —respondió Bartolo, haciéndose el tonto.

El Demonio se extrañó mucho, pues todos le pedían años y años para gozar la vida. Por fin, ambos acordaron que el Diablo vendría a buscarlo mañana. El Malo le pinchó el dedo corazón al huaso, y con su misma sangre, escribió:

«Bartolo Lara,

No te llevaré hoy,

Pero te llevo mañana».

En cuanto el huaso lo firmó, el Diablo lo recibió y desapareció, entre una risa maléfica y una explosión de fuego, humo y olor a azufre.

No hay necesidad de decirlo, el huaso Bartolo aprovechó al máximo sus cien mil pesos, con un caballo, ropa de buena calidad, dinero para sus familiares y dinero para La Peta, con la cual bailó un montón de cuecas.

Se le hizo corto el día.

Apenas anocheció, fue a su cita con el Diablo, el cual lo saludó con su sonrisa endemoniada.

—Muy bien —le dijo—. Mucho gozaste, ahora recibo mi premio.

—¿Cómo que recibes mi alma? —dijo Bartolo irónico—. Tan Diablo eres, y no sabes leer…

De mala gana, el Diablo sacó el pacto, y lo leyó.

«Bartolo Lara,

No te llevaré hoy,

Pero te llevo mañana».

—Es verdad —dijo—, la cosa es mañana.

—Así es —asintió Bartolo—, pero déjeme otros cien mil pesos por el viaje y la puntualidad.

El Malo se los dio.

—¡Mañana te espero! —le dijo al pasárselos.

—Mañana volveré —aseguró el huaso.

Y cuentan que el roto siempre volvía, y el Diablo siempre leía aquel pacto que entraba en una contradicción temporal.

«Bartolo Lara,

No te llevaré hoy,

Pero te llevo mañana».

El Diablo, que se dio cuenta de esto en algún momento, le dijo, ya cansado:

—¡Me has engañado!

Y estalló, ardió; había fuego por doquier. Bartolo no se explicaba cómo era que no le pasó nada.

Las historias cuentan que el roto se mudó del campo hacia el gran Santiago para evitar estar solo en los bosques, y que le apareciera el Diablo.

También se dice que hizo un pacto con la Tierra, la cual lo ayudó con su granja, que ahora que tenía dinero, la mejoró y comenzó su producción.

Pero por los bosques de Chile, cerca de las granjas, cuando los perros se ponen a aullar, los ancianos aseguran que sale el Diablo buscando al huaso roto que lo engañó.

Interferencia

Permítanme comenzar diciendo que ésta es una historia real de mi infancia, y si visitan la gran biblioteca en el centro de la ciudad de Nottingham, y echan un vistazo a los registros de periódicos, encontrarán información acerca de los eventos que aquí se detallan.

Esta historia tuvo lugar hace unos 15 o 16 años. Sólo tenía siete años de edad en ese entonces, y mi primo Dale nueve. Él se había quedado conmigo mientras su madre estaba de viaje asistiendo a un familiar enfermo. Como era hijo único yo no tenía muchos juguetes, y mi Sega Genesis estaba averiado, así que no teníamos mucho que hacer que fuera entretenido.

Nuestra rutina consistía en ver dibujos animados en nuestra televisión por cable, seguido de Dale contándome historias de terror cuando se hacía de noche. Mi madre, queriendo que hiciéramos algo más activo, decidió comprar un par de walkie-talkies para que jugáramos con ellos. Nos lo pasamos muy bien jugando a ocultarnos en el bosque mientras que uno trataba de encontrar al otro mediante el walkie-talkie. Como estábamos pequeños, sin embargo, no nos daban permiso de estar fuera hasta muy tarde, así que teníamos que regresar a las 6 p.m. Al llegar cenábamos y guardábamos los juguetes, excepto por los walkie-talkies.

Dale dormía en la habitación para huéspedes y yo tenía mi propia habitación, por lo que la idea era hablar por los walkie-talkies hasta quedarnos dormidos. Fue entonces cuando lo escuchamos, alrededor de las once de la noche. Habíamos estado contándonos historias de terror por horas. De repente, mientras Dale me contaba la historia de un monstruo que supuestamente rondaba el mismo bosque en el que habíamos estado jugando, su voz se cortó, y fue sustituida por el sonido de estática que los walkie-talkies usualmente producen cuando la persona que está transmitiendo suelta el botón que se utiliza para hablar. Esperé unos segundos a que Dale reanudara su historia, cuando oí un débil murmullo procedente del pequeño altavoz. «Qué raro», pensé. El altavoz seguía emitiendo estática, pero definitivamente podía escuchar algún tipo de movimiento y una voz.

Luego se pudo oír un llanto entre la estática. Esto era muy escalofriante para mí, así que me bajé de la cama y corrí al cuarto de Dale. Él estaba sentado en la cama, escuchando a su walkie-talkie también. El llanto se hizo más fuerte. «¿Qué es eso?», me preguntó Dale. «Pensé que me estabas jugando una broma». Cuando le dije que no era así, su rostro se puso pálido. Apagó el suyo. El sonido aún era emitido por el walkie-talkie que sostenía en mi mano, por lo que era imposible que mi walkie-talkie estuviera recibiendo el sonido del suyo. «Esto da miedo», dijo Dale. El llanto y los murmullos entre la estática parecieron escucharse más claramente. Apagué el mío también y regresé a mi habitación.

Ideas de todo tipo se me cruzaron por la cabeza. ¿Tal vez estábamos recibiendo sonidos del más allá? ¿Tal vez mi walkie-talkie simplemente se había averiado y produjo sonidos extraños que parecían llantos y murmullos? Traté de no pensar en ello y me fui a dormir.

Fui despertado al día siguiente por un estallido que parecía provenir de la planta baja. Bajé rápido por las escaleras, encontrándome con mi madre y Dale mirando por la ventana de la sala a la casa de la vecina. Una gran camioneta de policía estaba estacionada afuera y nuestra vecina, Jessie, era escoltada por varios oficiales. Iba gritando insultos e incluso trató de escapar en un momento, antes de ser esposada e introducida en la parte trasera de la camioneta. Estábamos impactados por lo que habíamos visto, y en general confundidos. Jessie era nuestra nueva vecina, quien recientemente se había mudado a la casa de a la par con su bebé, luego de que nuestro antiguo vecino muriera por la edad. Había sido muy reservada, y ​​hasta donde sabíamos era muy tranquila, no parecía ser el tipo de persona que sería arrestada por algún motivo.

No fue hasta el día siguiente cuando leímos el periódico que nos enteramos de lo que había pasado. Jessie había asesinado a su bebé luego de que supuestamente fuera víctima de las horribles apariciones de un anciano que la había estado atormentado por semanas, y finalmente había perdido la razón. Sin embargo, ésta no fue la parte inquietante. La parte inquietante fue el hecho de que el monitor de bebés que se encontraba en la sala donde ocurrió el asesinato estuvo encendido.

Mi primo y yo lo escuchamos todo.

 

El Personaje Maldito De Sonic R

El Tails Doll es un mito que se formó hace años cuando en Los Angeles, California, una madre encontró a su hijo muerto mientras estaba jugando en su consola Sega Saturn “Sonic R”. La madre al hacer su declaración dijo que el niño se lo pasaba mucho tiempo jugando a su consola, y que esta obsesionado con sacar un “muñeco” o algo así, cuando lo llamó por tercera vez para ir a cenar en la tarde del “dia de acción de gracias”, el niño no respondía y le pareció extraño, porque habian venido sus abuelos a cenar (como cada año) y él siempre los trataba como reyes (porque siempre le traian regalos).
La madre fué a verlo al segundo piso y declaró que tocó insistentemente la puerta, pero el niño no respondía, al entrar lo encontró con los labios azules y las pupilas dilatadas y espuma en la boca. Lo peor (según señala) es que el niño estaba boca arriba con la vista perdida en el techo, y de la TV se repetia una y otra vez una canción que decía: “Can you feel de sunshine?” (Puedes sentir el brillo del sol?).

Según los informes de LAPD (Los Angeles Police Department) el niño murió asfixiado mientras sufría un ataque epileptico, lo cual fué bastante raro, ya que no había antecedentes familiares de la enfermedad. Asumieron que el niño se emocionó demasiado y sufrió de espasmos, lo que lo asustó al grado de no poder respirar.

El mito surgió cuando la familia, luego del funeral, decidió donar sus cosas (cosa común en las familias Estado Unidenses), pero regalaron la consola a el mejor amigo del niño, quién se puso a curiosear y jugar. La Sega Saturn venía con el último CD que jugó el niño, “Sonic R”, al probarlo, vió que lo último que habia hecho (según la memoria del juego) fué desbloquear a Tails Doll.

Esto fué posteado por “IRon7HuMB” (el amigo del niño que murió) en un foro, y luego se extendió el rumor del “juego maldito”.

De hecho, SEGA jamás volvió a usar el personaje en otro juego, debido a la psicosis que se formó y hasta el día de hoy la leyenda del “Tails Doll” maldito persiste… no pongo imagen por que la imagen que tengo es del personaje pero antes, hay en varios foros de internet que aun esta version de Sonic R…tiene la supuesta maldicion. solamente que aqui tiene un “sello” para bloquear la maldicion que Miyamoto creo para esta version. no obstante, este sello tiene una debilidad y es la siguente: jugar el modo “Tag 4 characters” elegir a Tails Doll y jugar con el. el objetivo es perseguir y capturar a todos los personajes. si persigues a Super Sonic (personaje secreto) y lo capturas, pues el sello se rompe y…hasta luego tu alma

Dominic

 

Valentín era un niño, muy callado y cariñoso. Era pequeño, tenia tez blanca, algunas pecas y un pequeño lunar –casi imperceptible- al lado izquierdo de la boca. Sus padres – que lo amaban mucho- vivían con él en una pequeña casita. Un día recibieron el llamado de un abogado que los citó a todos a su oficina, una vez estando ahí la familia les dijo: La señora Florencia Silva -bis abuela de la madre de Valentín- les ha dejado su único bien a ustedes… Ella les ha dejado su casa. La familia se puso muy contenta, pues ellos eran muy humildes, y una casa nueva no les vendría nada mal.

La casa nueva de la familia de Valentín era hermosa… Era sumamente espaciosa, tenía un aire rústico, pero ligeramente moderno. Tenía un patio inmenso, un jardín maravilloso, lleno de la más espectacular gama y clases distintas de flores…

La familia no tardo nada en mudarse… Llevaron todas sus pertenencias a su nueva casa.
La única cosa mala de aquella casa, era que estaba muy sola… No había más casas alrededor, y era una lástima… sobre todo para el pequeño Valentín…
El pobre se la pasaba todo el día en el patio, jugando cerca del pozo que había allí. Hasta que un día, comenzó a hablar solo… La madre que pasaba muy ocupada, no le dio importancia a eso, pues Valentín era pequeño, y era normal que tuviese amigos imaginarios. El padre de Valentín, era un granjero, y pasaba muy cansado, así que casi no sabía nada acerca de su hijo.

Valentín cada vez jugaba más cerca del pozo, su mamá, se empezó a alarmar, pues, reiteradas veces, tuvo que regañar a su hijo, pues este se subía al pozo y ella lo tenía que bajar de ahí, pues era muy peligroso. Hasta que un día, la madre le pregunta a Valentín:
– Oye hijo… ¿con quién juegas tanto…?
– Con una amiga, dijo el niño… Se llama Dominic.
– oh… ya veo… Y… ¿Cómo es ella? Pregunto la mamá.
– Es rubia, su cabello es largo, tiene los ojos azules, la piel muy blanca y los labios morados…
– Oh… ya veo… m… Y… ¿donde vive ella…?
– No lo sé… dijo el niño. Pero dijo que en unos pocos días más íbamos a ir a jugar a su casa, respondió Valentín.

La madre quedó conforme con estas respuestas, pues pensó que su hijo tenía mucha imaginación para inventar una amiga imaginaria con esas características. Pero un día paso algo que enloqueció y cambio para siempre las vidas de los padres de Valentín…

Cierto sábado, el niño le dijo a su madre: Mama! Dominic me invitó a jugar en donde vive ella ahora… me dejas ir…?
Claro, respondió la madre… ve con tu amiguita.
Pasados unos minutos la madre se puso a pensar en la amiga imaginaria de su hijo… recordó lo de los labios morados y un pensamiento horroroso invadió su mente. Fue a buscar a su hijo al patio… Pero ya era tarde… El niño se había ahogado en el pozo. Cuando la policía trato de sacar el cuerpo del niño del pozo, no pudieron… algo lo sostenía… Luego de tirar con más fuerza lograron sacar el cuerpo, pero agarrado de la mano del niño, había un cuerpo pequeño, en estado de putrefacción que estaba agarrado fuertemente… A ese cuerpo, aún le quedaban mechones rubios de cabello…
Después que la policía hiciera el peritaje y llevaran el cuerpo extraño al forense, descubrieron que el cuerpo yacía ahí desde hace unos 20 años, perteneció a una niña pequeña, rubia, blanca y de ojos azules, que murió ahogada en ese mismo pozo…

Cuando compré esta casa, el vendedor me contó esa historia… Me dijo que tuviera cuidado con el pozo, pues decían que el alma de Dominic andaba rondándolo en busca de más amiguitos… La verdad es que no creo mucho en esas cosas, por ejemplo, ayer mi hijita invento una amiga imaginaria, con la que juega cerca del pozo… No debiera preocuparme…

¿O si…?

Por: onchis